De celebración

Bebiendo y riendo, así es como familia y amigos pasaban sus sábados de cada mes. Cuando el reloj tocaba las 11, todos yacían alrededor de la mesa. Cena en el hogar de los Ardiaca, qué banquete.

El tío Carlos, gritó desaforado, que las papas a la huancaina estaban frías, mientras Lucia pelaba a su hermana Mariana por el vestido que se empeñaba en alardear, y yo me embutía panes con mayo casera que preparó la tía Mercedes con tanta delicadeza.

Esa noche de manjares e historias de tiempos mejores, fui cautivado por ese grupo de extraños como otro de la familia.

 

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