Un año

Como castillos forjados de arena cayendo al atardecer, aunque la brisa marina se vuelva más tierna, invitándote a servir la once en casa. Y llegada la noche, dan ganas de cobijarse. Patitas heladas, manos frías, cocho caliente. Y ahí, frente a frente, un nuevo año se ha ido.

Lo que yacía marchito y desplazado por el invierno, se enamora de la vida y vuelve a florecer. ¿Será la primavera o quizá son solo las ganas de verte otra vez?

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