Juego de supervivencia

Qu√© me preocupa tanto, si no es m√°s que una c√°scara y tengo entendido que las c√°scaras se rompen. As√≠ que, est√° dicho y hecho. Todo se rompe y a nadie parece importarle. Entonces, qu√© m√°s da. Porque, no es la primera vez, pero ¬Ņser√° la √ļltima?

Se lo supliqué entre los dientes. El grito sordo sobre su regazo y temí romperme sin más. Pero resistí.

Orgulloso dibujaste una sonrisa en mi cara, le diste cuerda a mi cuerpo y pude seguir adelante. Lo necesito. Quise negarlo, pero lo necesito tanto que me duele cada pensamiento que irrumpe mi cabeza.

Con cada paso de vuelta a casa, el recuerdo; la memoria me carcomió desde fuera hacie dentro.

Con cada paso, todo vino a mí como olas gigantes sobre la orilla de la playa. Insostenible.

Y c√≥mo resist√≠… ¬Ņes eso lo que te preguntas? Porque, como te dije, no es m√°s que una c√°scara. Se puede romper. Quiz√° no vuelva a armarse y nada ser√° como antes.

Cierro los ojos y llega al momento cuando todo se rompe. Siento el sonido quebr√°ndose, fr√°gilmente, y casi creo que es distante, ajeno a m√≠. Porque necesito creer que todo es un sue√Īo. Que todos estos pensamientos no vienen de m√≠, pero no dejan de venir como una bandada de p√°jaros en invierno. Y quisiera migrar con ellos. La necesidad de irse volando lejos y empezar de nuevo. Pero, quiz√°, si cierro la puerta con fuerza, todo sea parte de una pesadilla y se quede en lo m√°s rec√≥ndito de mi memoria.

Esa noche, pesta√Īe√© con la esperanza de un viento de cambio que tocara mi ventana. Pesta√Īe√© m√°s fuert y, m√°s r√°pido, y casi pude sentir el hurac√°n que pudiera llevarse todo a su paso. Pero cerr√© los ojos y supe que todo era cierto.

Las sábanas me abrazaron y fue todo ajeno a mí. Me sentí prisionero. Percibí sus garras acariciando mis piernas. Se me cerró la garganta. Un nudo bajo mi pecho me cortó la respiración y quise escapar, pero sabía que estábamos unidos.

Qué puedo hacer. Sigue trepando sobre mi cuerpo, dejándome marcas por toda la piel. Lo siento arder como un tatuaje que traspasa los límites. Permanente. Clavando la memoria y me voy distanciando de la realidad. Cierro los ojos. Los apreto tan fuerte que arde mi rostro. Luego, cuando toda su esencia yace sobre mi piel, y en lo profundo, siento la brisa marina abofeteándome.

Abro los ojos y la arena de playa se siente suave bajos mis pies. Ya estoy a salvo. Lo s√©. A a√Īos luz de la oscuridad. Lejano del dolor.

Mi cuerpo se derrumba como castillo de arena sobre la orilla. La c√°scara se quema como √°rbol azotado por un trueno en medio de la nada.

Quiero despertar ya. Dejar todo atrás. Y al abrir los ojos, cuando la luz del día entra violenta por la ventana, traspasando las cortinas, en lo profundo de la piel yace palpitante. Porque el sabor amargo no se me quita de los labios.

Con cada paso que doy, lejos de la habitación, viene como olas que rompen y quiero escapar. Sensible. Palpando cada gota que cae sobre la piel muerta y ya no siento la cáscara rota. Porque puedo inundar mi cuerpo, pero las huellas no desaparecen. Puedo arrojarme al viento, pero las marcas no se desprenden. Puedo quemarme a lo bonzo y perduran las cenizas.

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Jamaica (Parte II)

Durante el atardecer, cuando las hojas caían y el viento sopló con fuerza sobre tus cabellos. Cuando las estrellas fueron apareciendo timidas sobre el firmamento y tus pensamientos se ocultaron, vi el cielo rasgado. De ahí, cada una de las estrellas cayeron rapidamente sobre mis manos y no encontré la salida.

Al verme frente al espejo, no s√© si lo so√Ī√© o fue un invento de lo que podr√≠a correr por mis venas,¬† pero todo fue tan lindo, ¬Ņsabes? Quiero entregarte mis ojos por un momento y que lo veas todo claramente. O quiz√° con una mirada de crep√ļsculo. Qui√©n sabe. Que solo veo lo que crece dentro de m√≠, o se muere. Porque ya no puedo diferenciarlo. Creo que hay algo vivo, fertil, esperando dentro de m√≠ y salir sin miedo. Que hace d√≠as que es de noche y escucho el grito de los lobos llamar mi nombre.

Dej√© mi espacio en el mundo para vivir bajo la noche. Y corr√≠ mil metros, escapando de todo lo que podr√≠a haberme hecho da√Īo, hasta que lo encontr√©. Y no, no fue un espacio, un momento sobre tus brazos, sino que pude ver por un instante esta bestia hambrienta que hab√≠a en m√≠. Y no, no era alimento. ¬ŅO sab√≠a a vida eterna? Porque no me di cuenta. Pero, de pronto, el dolor se derriti√≥ desde un lucero y me qued√© contemplando el horizonte.

Recuerdo que alguien estuvo a mi lado, sujet√≥ mi mano y me acompa√Ī√≥. Quisiera haberle preguntado su nombre, pero mis pupilas se dilataron. Me apart√© del mundo. Las palpitaciones se escaparon de mi pecho y abr√≠ la cortina de un nuevo lugar.

As√≠ me alej√© de ti y de m√≠. Mantuve la distancia suficiente para que las estrellas se apagaran sobre mi regazo y las monta√Īas flotaran ligeras sobre mi cabeza.

No fue necesario pararme de puntas, pero lo hice. Quise sentirme más cercano a la lluvia, las nubes negras, las hojas que me cayeron sobre la cara. Sentirme cerca del vacío. Más cerca del relámpago; electrízandome completo. Haciendo vibrar cada rincón del cuerpo. Porque quería sentir.

Siento este cuerpo muerto, caminando sin rumbo. De pronto, quiero moverlo, despertarlo. Necesito una bofetada. Una explosi√≥n que comience en mis entra√Īas y lo expulse todo. Cuando la lluvia no es suficiente y no lo lava todo.

Entonces, se rasgó el cielo y vi que el atardecer me fue despidiendo con sus llamaradas de terciopelo y quise fundirme para siempre. Porque encontré mi lugar en el mundo, adormecido, tumbado bajo el suelo.

Toma mi coraz√≥n (parte I)

Ahora, hay dos formas de poder‚Ķ de permitirme continuar. Y, de alguna manera, quisiera que todo fuera m√°s sencillo, ¬Ņsabes? Que mi voz fuese escuchada a√ļn a trav√©s de todo el silencio que la sofoca. Porque, aunque no lo creas, tambi√©n merezco ser escuchado. Pero, qu√© pas√≥. Fui omitido. De pronto, el mundo sinti√≥ que estaba mejor sin m√≠ y apag√≥ la luz. Pese a que grit√©, ca√≠, sangr√©. Me convert√≠ en vela que ilumin√≥ la noche y se apag√≥.

Mientras revivo de mi silencio y sus palabras, nuevamente el fuego me escuece los labios y ya no se siente tan decadente. Peor es la manera en que me miras cuando camino al descubierto, con mis nervios y dolor al desnudo. Porque confié en ti, pero me diste vuelta la cara. Así que encontré un lugar mejor. Un espacio al que, aparentemente, pertenezco. Cuando perdí mi lugar en el mundo; donde creí que importaba. O eso pensaba. Supliqué con el alma.

Prendí la mente. Soy un poco más consciente. Conectado con el mundo.  Y dejo que mis sentidos me guíen al otro lado. Más allá del vacío. Porque, cuando estuve clavado en el hoyo, con los labios ardiendo y las pupilas extendidas, estuve aquí.

Ya no tengo miedo, ¬Ņsabes? C√≥mo habr√≠a de tener miedo. Y siento que nada me ata, nada me sostiene. Escapando de esta realidad, vaciando galones de l√°grimas para luego construir un bote y navegar eternamente sobre el desborde. Y todo yace distorsionado. Trato de encontrarle un sentido a todo esto. La realidad. La verdad. El mundo. Pero todo me parece m√°s absurdo, brusco, tan distante de m√≠. Y la respiraci√≥n se me agita, la mente se me prende y apaga, como luces tintineantes. Descompuesto. Siento que necesito arreglo. Que me saquen el coraz√≥n, descubriendo su locura mec√°nica. Otra vez desnudo ante sus ojos, confiando mi piel con un toque desconocido. Mis nervios sobre la mesa, con mis pensamientos entre sus dedos y mis emociones a mil.

Solamente… arráncame el corazón. Te desafío a que lo tomes con ambas manos. Pese a que, ante la menor de las caricias, todo pueda volar en pedazos.

¡Vamos, te reto! Arráncame el corazón, cuando estoy distante del dolor. Mi piel está entumecida de finas hierbas que envenenan mis sentidos. Porque, ya nada queda. Solo esta cascara y mi alma que vuela, esparcida, desvaneciéndose en lo incierto.